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[Artículo U+D] 26_05_2010
Una rendición aplazada
Juan de Dios Dávila (Ex-Concejal de Hernani)

La liberación del dirigente de ETA Díez Usabiaga, es un síntoma de que la negociación con ETA sigue viva, es un síntoma de que el gobierno de Rodríguez Zapatero está dispuesto a vender de nuevo su alma al diablo con tal de tener una declaración engañosa de ETA que le permita dar un golpe de efecto a su cada vez más denostada popularidad y de esta manera intentar ganar las próximas elecciones.

La liberación del dirigente de ETA Díez Usabiaga, es un síntoma de que la negociación con ETA sigue viva, es un síntoma de que el gobierno de Rodríguez Zapatero está dispuesto a vender de nuevo su alma al diablo con tal de tener una declaración engañosa de ETA que le permita dar un golpe de efecto a su cada vez más denostada popularidad y de esta manera intentar ganar las próximas elecciones.

La táctica a seguir es convencer a la opinión pública de que una cosa es ETA y otra muy distinta es la izquierda abertzale. Pretender convencer de que la izquierda abertzale está dispuesta a enfrentarse con ETA con el fin de abandonar el terrorismo y defender sus ideas a partir de la política.

Este engaño se sustenta en primer lugar en ese axioma que se ha impuesto como dogma de fe, que viene a decir que cualquier idea se pude defender dentro de la democracia. Creo sinceramente que esto es un grave error, ya que en primer lugar toda acción viene precedida de una idea y si las ideas son perversas no duden que las acciones que se impulsen a partir de esas ideas no serán menos perversas.

No puedo imaginar a un Hitler cuya idea del exterminio judío quedase única y exclusivamente en idea una vez llegado al poder. En la misma línea, la izquierda abertzale quiere el exterminio de todo aquel que no comulga con su idea nacionalista, socialista e independentista, y esto no es una teoría lo llevan poniendo en práctica desde la fundación de ETA.

En segundo lugar, este engaño se basa en que Rodríguez Zapatero quiere convencernos de que ETA y su entramado social, en el que se encuadra la izquierda abertzale, son dos cosas distintas. Con esta campaña, se nos pretende convencer que dar la oportunidad a la izquierda abertzale de presentarse a las elecciones municipales supondría generar una tensión interna dentro de ETA entre los que hipotéticamente apuestan exclusivamente por la línea política y los que consideran que sólo se puede mantener la política por medio de la coacción de la violencia.

¿Por qué la izquierda abertzale no moviliza a su base electoral contra ETA negando a la banda terrorista toda legitimidad? Sencillamente porque son lo mismo. Actualmente ETA, debilitada operativamente en extremo, se da cuenta que necesita recuperar de nuevo el control férreo de los municipios vascos, así como la fuente de financiación municipal que le permite liberar miembros que se dediquen las veinticuatro horas al día a coaccionar a la sociedad a través de su tejido de asociaciones civiles. Y también los dirigentes terroristas se dan cuenta de la debilidad política de Rodríguez Zapatero así como de su nula ética, es un invertebrado moral. Se dan cuenta los terroristas de que el Presidente está dispuesto a vender lo que haga falta por unas declaraciones que permitan recuperar la popularidad a Rodríguez Zapatero, lo de menos es que la declaración sea cierta, lo importante es tener una declaración que el PSOE pueda vender como esperanza del fin del terrorismo.

De este modo, el gobierno socialista ha liberado a cerca de 22 terroristas, ha permitido la excarcelación de Díez Usabiaga, el acercamiento de Otegui a Martutene, donde probablemente ya hayan tenido en dicha cárcel conversaciones con representantes de ETA/Gobierno, el fallo a favor de Egunkaria que probablemente suponga el pago de una fuerte indemnización al mundo de ETA que será utilizada para jubilar a terroristas cansados y para rearmarse a la espera de nuevos golpes terroristas. Y todo esto a cambio de que Rodríguez Zapatero necesita un golpe de efecto para intentar ganar de nuevo las elecciones.

Si esto sucede así, y no desearía más que equivocarme, entonces Rodríguez Zapatero habrá consagrado el terrorismo como un instrumento eficaz para hacer política, porque no olvidemos que si concedemos a los terroristas los fines políticos que buscaban en cada asesinato, la victoria no será ni de la justicia, ni de la paz, habrá sido la victoria de los terroristas que finalmente consiguen su objetivo.

La verdad es que el único final que puede tener un terrorista, al igual que el único final que podía tener Hitler, es su derrota total, es perder la esperanza de que nunca podrán sentarse en una mesa a negociar nada que no sea dónde y cuando entregan las armas y en qué prisiones cumplirán sus condenas.

Nos estamos enfrentando a ese segundo tiempo de negociación ETA/Gobierno que denunció de forma preclara D. Jaime Mayor Oreja.

Nuestra responsabilidad es con ánimo de victoria y perseverancia no dejar de luchar para que los terroristas pierdan toda esperanza de victoria.

Hoy de nuevo nuestra responsabilidad es la movilización de la sociedad para que lo injusto y perverso no triunfe, para que en España la justicia haga perder la esperanza de victoria a todo terrorista.



 
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